Te levantas un Día, te asomas por la ventana y ves el cielo azul inmaculado, el sol resplandeciente, y una que otra nube blanquecina que adorna el cielo con formas imaginables.

Respiras profundo y sientes como la energía del universo te llena de vida.

Abres bien tus ojos ante tal maravilla,
y descubres que eres especial a pesar de las sombritas.

Un nuevo amanecer,
es una nueva esperanza,
una ilusión,
es estar a la expectativa,
de que todo puede ser mejor.

El viento te roza la cara,
el verde de la naturaleza se resalta,
y te vistes de colores
para completar la escena;
que te brinda la oportunidad
de mejorar en cualquier cosa,
y así lograr ser una mejor persona.

Y al Atardecer te sientes satisfecho,
por haber logrado completar,
la misión que ese día
te puso Dios para probar.